Leo el ocaso atravesado,
como versos flotando en tintero,
bien armados. como se arman legiones.
Sortilegio divino que sanguinario,
las flores amando
el viento furtivo, sus soldados alados,
permisivo conductor de fúlgidas tormentas
de errores y grietas, de aciertos enfoscados
en sola voz de nadie,
como una galería que a nadie glorifica
el recuerdo vivido ungido en olvido precoz,
alma de misterio blanco y funesta ala.
Purísimo de Sol negro, de halo secuaz;
brujo elevado al cielo, su sortilegio sembrado,
puerta de trofeos y tragedias. Ebúrnea misión
alentar su hornillo de espejos.
Elevar fúlgido, y fehaciente, ojos y mirada
procaz, es doncella. de púrpura visión,
dulce, cual miel o néctar de Ambrosía garra,
que letra asesta en flama la sed de los dioses.
Espejo que no solo acecha el reflejo,
dulcísima sierpe angélica abismal,
si no asume la sombra cruel del esperpento osamos,
ni poseo obsesión, calzo y me armo de amor a ella
hierro luce mi calma
esta yerguida invernada,
bruñendo soles de escarcha azulada,
índigo sollozo me fluye
la vena dispuesta
oh dolor grotesco, ola de mi sangre
que avanza en un sentido,
mío y cal y son necesito
tu áurea cadena,
y tus colmillos redentores
rumbo a bañarte
mi pecho sonríe hasta volver a elaborarte,
magia de vidrios del sueño,
agua, brea, pesquisa sidérea
mercurio, iris sediento, contienda activa,
atónita rezaba mi espina en el corazón,
nadie la arrancará.
FÖRÜQ Y LEANNÁN-SÍDHE
Förüq castellano Miguel Esteban






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