Luna Me condena la vida a escribir ecos sordos de oscuridad bebidos en noches donde los grillos bailan al son de su lunático violín y yo que te busco luna entre bloques de hormigón y cemento mas te escapas por las violetas ramas Oh quién te tocase me condena todo. Pero éste lunático te ama luna como lobo de hierro. Graznidos de un cuervo encendido calman mi sed de tiempos muertos sí de su cruel invento, y su esclavitud del hombre moderno. Avanzo sin permiso ni final, hoy me fundo en yunques sin dormir y hierros fulgentes de Miguel Hernandez. te pregunto qué es el instante si todo final depende del principio inmortal te siento. En este horizonte sediento Que gotea murciélagos de humo y ventanas al opaco punto ese que te busco cuando noche llama floreciendo al viento mis simientes de piel y verso mi infinito ciego clamando llorar el cielo mis anhelos encendidos en talllos de germinada realidad sin abismos difusos retorcidos sin más suplicio que mi dulce tormento ese de mante...
Duero: Grita mi estupor y cuchillos hieren volteando una boca que la onda mece flameando. Se duerme la costilla en el altiplano enjutado de hayas y fresnos recuerda su geología únicamente saboreada por el soñar de los picos, virginal cuna del Duero con tus curvas en rotonda de castizas fuentes y abrevaderos, dulce azada de agua que bascula el sentir de la enamorada palabra, por cimas tu voz se hace meseta haciendo el amor con los pájaros dormidos, templo y morada de la cepa que a ti te alcanza, agua furtiva corre por tu era y reposa en tu infinita onda, que se riza, que se insinúa en vaporizadas Torres de belleza, que en tu alma anidan, sortilegio de rosa y clavel cenit del dolmen tallado, quién a ti en la vastedad del ser en su pecho te lleva prendido el fuego en fanal hoguera en anchos panales de tus abejas. Cuentan de la vida del chopo tus diez mil espumas, que por sierras tu rúbrica dejas, navegante con alas azules el terreno que jamás te vence, secretos de amantes tu...