Autor: Miguel Esteban Martínez García
Pais, lugar: Castilla España Mirador del Henares La Campiña
Título: FLOR, RAÍZ, DE MI CORAZÓN
En este manifiesto,
se expone e incluye
todo en su continente, u raíz de mi amor,
en el cual se contiene todo lo que pude asimilar
a lo divino y concepción de la escritura mi Musa o raíz salvaje,
desde mi morar en Castilla su Campiña Mirador del HENARES
RÍO DE LA LOCALIDAD DONDE NASCÍ.
Oh bosque de jardín brillante donde yago,
asolando verdades,
nunca infranqueables,
sol de solares que ilumina,
danza a mi costado
y espaldares,
viento del Norte que lleva,
su aquilón valiente
Oh padre los vientos, mi padre,
mi amor, duro endeble maleable,
vine y no me iré
sin tejerme Principito
valiente, brillante,
de alta Merced y luna una,
ese amor mío bravo, ardiente,
moldura y facha bajo yunque y celeste caracola,
vine también andando soleares de Méjico,
su hoguera y cuna,
designio de dioses y auténticas pasiones,
desde la tierra vengo
cosiendo sentires de bronce,
y voces milenarias su lengua,
rico no fuere
si mis ojos no tuvieran su conocimiento,
imberbe de lustros,
y quiméricos ángeles mortales,
mi divisar desde efemérides
su sangre de letra
que rompió condena
y jamás fue tristeza,
si no la leo sentir no puedo,
costumbre no es
pertinaz constancia
abrir mares y océanos
para dedicarle unos suaves versos silenciosos,
bosque de umbrío jardín,
es buscar su alma,
me ampare y devele,
somos los designados,
fiel designio austero
de que la vida se pasa mejor en compañía,
redentor sería si cambiase ápice de mi noble sentir,
vocablos como únicas flores que acogen,
un mundo en rubor
cruzar las décadas animándola,
que no merece un guiño
la dama Escarlata,
merece un beso de ojos,
cual década hará de mi lectura
continua desde 2008,
me enseñaron a luchar por lo que quiero,
fe, hecho, y condena
de que en ella soy libre.
AWEN celta,
FÖRÜQ,
EL INOCENTE
II
De un granate bien brilloso
a otro más extraño proclama
de una necesidad a otra se jactura,
a la que huía propio desengaño,
conozco me ofende el pensamiento
mas ofende quien puede,
no quien quiere,
sólo pensar de mi fuelle vivo,
que en él hallo descanso y mismo tormento.
Por este arca,
por esta bella mano, qué tan impresa está en alma mía
por estos ojos la senda hicieron,
dentro de mi corazón con aquel tirano,
qué cosa terrenal, tal presumiera,
por este color me desvestía,
mirando la beldad del ser humano,
inquiría,
llamo al testimonio de mí.
El cielo, la mar, la entraña tierra, el fuego.
Aquel árbol tan antiguo que asusta
se perdió su vijo tronco sobre la tierra.
Ahora sale en él una nueva planta
De virtud secretaay, se encierra,
cuelgan ya las armas del templo.
Dos fuegos nacen juntos y los cría el alma,
tornara el viejo soldado, a la porfía,
por ira, por virtud o mesmo ejemplo.
El Inocente
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA
A 06-06-2026
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