I
Un soplo y aterricé
como porteador de intemperie
en república de la sal;
vanos testimonios hendían el aire,
iba directo, enfoscado,
rumbo descubrir la maravilla
ignota, subastadores de conciencia
se arremolinaban ocupando
escaparates, mientras yo,
con sigilo inaudito acababa
de tener un hijo reedición,
de ánimo optativo de centauros
capaces versos,
Musa ya parecía cristalina,
sin ánimo de muchos,
pero coralina y pura,
necesitaba yo amar cada paso,
da mi vida, y odiar el arte,
para ser siempre
el vil azogue de verso
maleante, me atisba el alma.
II
Abril ya me sonreía,
y el horizonte, lánguido estiraba
sobre región insepultas tierras.
Afinqué mis vidrios inexorables
entre turbias estrellas, y risas
de fuentes, sabía que si abría
mi ventana, pasaría la vampiri
de Lunamar Solano,
a entretenerse jugando
con mis galaxias y átomos,
morales,
en sus labios ya florece
la alegría,
como rosa de la mañana,
en sus piernas silvestres,
sus ojos eran noches vernales,
de arroyos claros y mirar
de sombras cual morena gracia.
III
Oh de juncos, y sauces tristes
el lucero perdido entre unos pobres
álamos, suspirar dentro del fuego
los pulcros campos.
Alba de aura fría,
y azules ya lejos,
mataré mis palabras,
buscando caminos en flor en
la tierra,
de alba, de aura, y silbos,
de almas viejas,
rítmo los cauces de ríos,
frondas que alas,
oh perdición de mis ojos,
guerreros, aquí el mar ausente,
hierve y calla, como Sol sonoro,
avanza de luna las liras
de plata, espuma de leche,
y sueño roído y verdoso.
El Castellano a 07-04-2026





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