I
Renuévame silencio en tu diente acoge fiel de estampa y universo precoz un mundo hecho no no me da miedo hay miles certezas sin descubrir latidos inefables puedo servir a tu solo hálito permanente solo en este horizonte malversado horizonte barco y brevemente completo suspiro febril en tu boca sedienta avanzaré sin compás ni troquel invencible como sentimiento tengo nota signo y repuesto como sabes sin ti no tengo clave ni horizontal es dulcemente silencio, te beso como se besa una voz.
II
Y yo solo quiero lo que tú quieras así soñar con responderte vi el amanecer y el atardecer del bello matiz soñando el azabache tus ojos ese porque llora toda noche y mi amor viajó del bosque a la montaña y a la montaña me hizo hombre para poder amarte al voraz destello resplandor las auroras en los recovecos donde se refugian mis ilusiones en sueños eterna batalla de la noche cuando noto tu ausencia la noche que galopa y yo solo con la palabra sufrida de nuestra vida sentida, cuando noto que yo solo con la palabra sufrida de nuestra vida sentida sollozo del guerrero.
III
Quién el último que habla quién el primero que calla, belleza aparca luz, amor, tierra siempre dice, no no trae mi ceguera, ni de viento se llenan cabezas, altamente necio sería, si viese mis huesos dorar hinchados de orgullo, de besos y de cráneos, de sepulcros y horizontes negros, he venido aquí, volveré novecientas veces repleto de tierra en el viento; oh glorioso hablar de saberme repleto, mi nombre de parcas segadoras, morir como soldado, mi propio destino, mis músculos arridos superponen horizontes violaceos; romperé el término el lenguaje, la bruma, y el ocaso gime todo silencio perdurador, no es gemido ni canto no eso, culto al vivo ni al muerto, es un designio atemporal, una exclamación, de dicha inmortal; hoy del humo del horno, toda palabra brotada, más allá de labios y manos repitas de la simiente un río de sangre, sobre la tierra fértil, una lágrima, cumbre del sueño; precio luminoso cegador, grito y llama, así solo así, poder moverme entre la bruma gris.
el castellano fioruq









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