Saludad a la ira que no duerme,
en su cuerpo,
ni siente su paciencia,
cesó su gota incandescente,
justo ahora,
despierta cuerpo junto a mí,
comanda,
como sangre en postrer vena,
no miró, mira inerme,
nuevo lecho duro,
sobre polvo su vacío
despierto ahora,
ira muerta saludemos
de nuevo glacial seguro,
despierto a borrar su contorno ahora.
Nunca de nuevo igual,
volverán las almohadas respirando,
de voz gentil entre las espadas,
entre tambores hermanan,
sagaz marcha,
verán reír la primavera,
sangres entre dientes
y vueltas entrañas,
el poniente de guadañas,
voz de antaño
que sus flechas avisan,
momento de fe, momento de cárcel
eco sediento
de cielo en columna pura,
nube levanta la era,
ascensión tuya cuadrada,
de luz sembrada
y oro en altura,
majestad de piedra y nada
rubí que granate sanguinario,
eleva el máximo control,
de fervor arquitecto,
araña mía
oro y carne hacia tu altura;
viento y estrellas
sólo mi premura.
Miguel Esteban Martínez García
Esteban el Castellano
poeta español
a 3-05-2026
Lugar Castilla Mirador del Henares





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