ODA A LA HERIDA
Mía que no tuya ha de ser la herida
vestida de ababoles carmesí .
Abrochada de brea, tinta sanguinosa
Hermana de rojo hilo
y madre fortaleza pedernal.
Herida vestida de chiquilla Flor
grande cuan dolor
cicatriz de felicidad fría
entre fierros y colores bordados.
Momentos que te regaron
vidas someras que te alimentaron
alma mía herida mi ser
Quizá sólo yo te entiendo,
quizá sólo eres dolor
inmanente piedra viva,
qué naciste para indicarme
qué sigo vivo y amo.
Hasta estallarte al viento
la cuantía del amor que llevo dentro.
Reflexión:
Una herida sí nace, es nuestro deber
alimentarla, mecerla y en amor volverla portal
a nuestra ingeniera felicidad.
Förüq el Inocente




Comentarios
Publicar un comentario