Soy yo un hombre
honesto de la puridad risueña.
Clava la claridad brilla el puñal.
En el pecho asestado,
cual sentir traspuesto, nacido
de una lágrima de un azor herido;
mi verso en fuego reducido,
cual Crepúsculo más sonrojado,
abriendo el gemir de un hada.
Verso mío que germinas
tu blanco humo florece
las fauces del páramo yerto,
cauce del río te atraviesa
y tú solo con la palabra
sentida, de una vida sufrida.
Pericia y vida esperando.
Cada letra sea pétalo de amor,
y todos enraicen de una lágrima.
Miguel Esteban Martínez García Poeta Español
Förüq y Leannán-Sídhe
A 10/03/2026




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