Bitácora
Hespéride
Subrepticia
Hipsípìla Förüq
valora sus raíces
es inteligible
autóctono, ama la sencillez
es temerario, constante
profundo como el pozo
de Airón, manso
como las Nereidas
sencillo, lozano como un
pétalo de amapola;
ama y protege lo creado
abraza la fiereza
liberta, es firme
como terso el filo
una eszpada, virtud
virtud de su cepa no descrita
milesiana esencia,
saeta encendida.
Sapiencia de una roca
que si hablara declamaría
su poétrica azada
su cultivar.
Su jardín letrado,
huertito de estrellas
las más bellas,
su mirada, astro
de fulgor y esperanza
Pléyades cercanas
constelación firme
de cisne negro de Apolo
hermano de la Hidra de Lerma.
Columna invicta,
valerosa de templanza
guerrera.
Su código salvaguarda
su señora Hada
Leannán-Sídhe
oh, su cierva blanca
su voz heridora,
que asesta flores
de los campos;
lozanía de pastor
los campos amados
de Castilla,
cascada sus vidrios afables
tornasolados al hervir
de soles, esencia
nítida espejada
crisol cerros y valles
vampiro de Hispania
milenaria, hijo de la luna
y un ciprés.
Virtud suya enigmática
desdén de ningún hombre
Centauro su valiente
idea que trae florida
la semilla, todas
remotas a su castillo,
olvidado de dragón
locuaz, inmortal,
que con su mirada
mimetizarse que
transformarse puede
reluciente y nítido
hasta capturar
el corazón de su princesa
de las tierras del Norte,
ella, ya no desea
seguir sus atavíos
tristes su castillo;
ella desea casarse
con su dragón locuaz
inmortal Förüq.
Förüq y Leannán- Sídhe
II
No hay final sin comienzo:
Miles dei lumen litt C et sumun cannae. Flos umbra, diectus uxor blanditia.
1
Es esta rosa flamígera
repleta, rodeada en abrojos
llamada destello tenue, veloz
arroja, presiente
mi elevado albor,
cuanto posee llamado amor,
de mi azada y hoz redentor;
revelación
que mi sangre golpetea.
2
Resucita mi dignidad servil
vivir con sueños colmados
de fría esencia argenta:
antorcha prendida, dispuesta.
desbordadamente viva
tu creencia.
Trasciende,
alcanza mi llama
entre danza de corona y candelabro.
3
Frente la luz de una noche
todo ella,
me ha devuelto
una osadía.
Diviso su hegemonía
férrea imprenta;
estigma que repele
mi ilusión verdadera.
Desnacer ocurriera mi tierra le ofrecería.
4
Ileso viles juicios
atravieso,
batalla traspuesta
del candor expuesto,
nacieron dos gotas,
yugo de unión por mi tinta
que hoy canta que hoy grita
las flores cantan,
las nubes se levantan.
5
Candamvis levanta,
centellea,
llegó mi renuncia acuchillada
perder sin intentarlo
me dictaban,
renuncio a morir
sin intentarlo.
Fiel prefacio blando.
Aojos danzo.
6
Vencerá el pacto de mis hados,
con mi serena brea.
Un gris roto
un pedazo de ascua,
las piedras gritan,
dibujar tu oscuridad
en mi pecho manifiesto,
el signo en pared de alguien,
en puerta redimida que mi hoja cante.
7
Mirla mía
sin tu cárcel
vuela, alza mi caricia,
hazme libre,
soy ferviente azogue
de mi cadena a ella
amarrada.
si a ella no traes
¿En quién confío?
8
En quién yo seguro
mi alma desvisto.
Cauce seco,
carretera sin bordes
de mi cromático metal
escrito en cobre.
Es o no es
brilló mi turmalina
displicente fuente.
9
Es la vuelta de los vencidos,
acaso sirvieron
sin luchar despliego
mi ejército,
en brillante estepa solitaria,
la noche llora su azabache,
volveré vencedor
por alud en llanura.
Que yo no soy español soy castellano.
El Castellano
III










Comentarios
Publicar un comentario