EL CANTO LA MONTAÑA
A los sobrevivientes,
canto encarecido,
una llamada al corazón;
desde los ciegos pasos de Ícaro,
avanzo mi creencia...
Vine no a morir,
sí, a vivir mejor quien yo era,
sobre la era,
traigo una runa,
y una espada encendida,
ecos, solos, me acogen,
entre pasados unos ejércitos...
Miré los cielos,
la soberbia mi palabra me salvará;
un quehacer, y el anillo solar alcancé.
¿Quién teme a un suplicio invernado?
Abrí el mar de abril,
hace doce años mi gesta,
cabalgué altos aires,
marché junto centenares, mis huestes,
mis grillos, y entornado,
no viré mi pulso vital,
viví te quiero, y si desespero,
es para obrar regio
al tiempo jamás me vio sumiso,
sí sol fierro,
volveré a ver tus hoyos;
y no es hechizo
de larva metamorféa,
displicente voy, ayen sierras,
caminos, y lares,
fresnos, olmos, que hayas,
entre tormentos, vidas de un día, que sarmientos;
preso fui una ciudad, de eco helado.
¡Oh Valhalla, no iré a tus aposentos!
Sin rival me haga merecedor de reunirme
con mis hermanos centauros.
Yo, hijo los mil de Hispania;
traigo llave,
y no es ferro mi espada,
abandero nadie capaz
doblegar mi palabra.
Ni cárcel, ni libertad ausente
negarán el grito reverbera
de mi Raíz Salvaje.
El Inocente
Miguel Esteban Martínez García poeta español
renascido a 29 de abril 2026.
¡2014 arde!






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