I HOJA
Vida mi vida a la vuelta,
en la pupila del lugar hechizado.
En la arteria y ojo de la amapola;
con sus párpados negros, sangre mía.
Teñida con su sangre de tierra.
Cicutas enraízan este el mío cuerpo.
Más muerto en vida.
II hoja
Te conocí, vestido de honra, alma.
El hielo en los ojos
y todo venía como en
un velo de noche sinfónica.
Y su melodía sin tristura,
con un ciprés arrido a mi
cintura, hablaba mi relieve
casi angelical.
Era final de otoño hábil
y cantaban perpetuos
los mañanas de escarchas.
Mudamente tu beso anidaba
mis arizónicas de pecho;
que por tierra jamás quebraban
tu arpa, corazón transparente,
casi abierto, en noble azul .
Melodía abría el invierno
destapando que sin ti...
Hierro no existía
ni perderse en tu violín
de tenue sangre.
III HOJA
ALMA MÍA
Te conocí vestida de honrosa honra sola.
El hielo en los ojos.
Todo velo de noche sinfónica.
Hablaba con mi custodio
si era seguro mi paraíso terreno.
Alma quiero cantarte esta noche.
Noche de vela y tijera
sin colarse abrojos versados,
limpios de espanto.
En esta tela de araña
que yo amo a oscuridad compañera,
en esta acequia perpetua de vida.
Y su fugaz rienda
Oh inviolada estela.
Inaugura esta dulce idea.
Que late como pertinaz
ceniza de toda hoguera.
A la altura del cerro me alzo.
Miguel Esteban Martínez García el castellano lugar Guadalajara España





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