En letana caricia almibarada
encontré de una ángel pequeña
una sonrisa azur alada.
Allá aire esbozaba detenerme,
un trozo dictador del mundo animal,
introdujo a mi huerto plantas
todas desconocidas esculpieron
en treinta años mi felicidad,
sus huellas verdosas
donde bailaba mi camino,
mientras
afianzaba el reino mineral
de candente secuencia
su reina era lava fundida
que coagulada vestigio,
alcalino de sol fierro en cielo terreno,
hice una fosa con puente
bordeando la planta más antigua
yo protejo con esmero,
haciendo nuevo templo fervoroso,
mi santa adoración,
un cuenco dejé
a faldas aquella rosa canina,
se recogiera el agua virginal,
la más fresca y pura
de lluvia recolectada,
los huesos de aire acogieron
mi construcción,
permitiendo regara a cada plubia
la sed de raicita salvaje mi rosa perra,
no decía nada a explicación
pero sabía que si hablara,
ella me abrazara
presagiando las alas que ya la calzan.
Su corazón ya viajaba lentísimo, inmóvil,
casi roca,
casi piedra
ya fluía ceniza
que casi era aire,
firme hice su bautismo del fuego,
esperando mis dioses para ella
fueran agua,
así pudieramos fundar ciudad
de peces de tierra,
Mercurio
que Saturno
la adornaran de flores diablo.
Förüq y Leannán-Sídhe
Autor
MIGUEL ESTEBAN MARTÍNEZ GARCÍA
Lugar
Castilla la Mancha
País
ESPAÑA
A 11-01-2026

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