Baja, que sube
y torna alta guardia,
al sol
mi señor,
oh Sol, fierro tu albor,
te saludo,
me presento ante su merced
caballero solar erigido
a tu honor mi dios,
sin atreverme te vine a hablar
las dichas iluminas a mi alma,
ardorosa febril pasión
me acaece,
si mi ansia no cabe en adorarte
quiero construirte mi guía
un himno capataz
tu brillo primero,
resuene henchido,
allá ondas
oh SOL,
mi voz te llegara
como terneza firme en caricia,
al ardor los sentidos
te plañen,
rayo vencedor
invicta secuencia fervorosa,
oh de semblante fulgente
a tu fúlgida fuente
de luz entablo,
con el simple anhelo del inocente,
anhelante que tú deslumbras
el tendido cielo,
fijaría tu luz que embebo,
de ciprés traigo mi espada
sombroso de Castilla
de tu reino del Sol,
mis ojos te alzo mi soberano,
de cumbre pura
de lumbre invicta
que embebecía el ardor soberano,
oh nacar de océano,
vida del telúrico planeta,
majestuoso ardor fecundo,
cenit del orbe centellante,
alcanzar tus hoyos no pudiera
ni nadie de todo Occidente
esplendor áureo ornado,
eternidad que en tus pestañas sepultas,
mi sol inextinguible,
pulcritud de mares
sin rivalidad de dioses,
poderío de fuegos en aire
y mil naves
parecen tus caballos solares
radiante eres
de huellas triunfante.
Förüq y Leannán-Sídhe
El Inocente
MIGUEL ESTEBAN-MARTÍNEZ GARCÍA
A 1-01-2026

Comentarios
Publicar un comentario